Lluís Permanyer

> Xavier Rubert de Ventós

   Extracto revista Tropos

Xavier Rubert de Ventós
habla con el pintor Joan Claret
1974

 




 
     

¿Pretendes decir algo extrapictórico?

 

 

No.

 
   

¿Algún mensaje social?

 

 

Ninguno.

 
   

Entonces, ¿sólo problemas estéticos?

 

 

Sí. Composición, ritmo, organización…

 
    ¿De espacios y de formas?

 

Espacios y formas.

 

 
   

¿Te bastan blancos, negros
y grises?

 

 

Por el momento, sí.

 
   

¿Has tenido alguna vez deseos de hacer tachismo?

 

 

No. Al contrario. No creo en la improvisación ni en la pincelada incontrolada.

 
   

¿Niegas, pues, el valor estético
del gesto?

 

 

En mi obra, sí.

 
   

En lo que haces, la técnica, ¿manda o sirve?

 

 

Sirve.

 
   

¿No crees, pues, en aquello que afirman que, en cierto modo, en el arte contemporáneo las técnicas sustituyen a la figuración?

 

 

 

Para mí la técnica no tiene otra función que la de servir a la expresión.

 
   

Si no nos das más técnica que la de los que pintaban monigotes, ¿qué nos das?

 

 

 

Lo que buenamente puedo.

 
   

En toda tu obra hay una fuerte preocupación por la estructura formal. ¿Te ha tentado alguna vez la estructura cromática?

 

 

El blanco, el negro y el gris son tan colores como cualquier otro. Luz y sombra. Cuando en una tela, aparte de éstos, he añadido otro color, siempre lo he encontrado accesorio.

 
   

¿Te parece un pecado artístico, en un cuadro, un elemento accesorio?

 

Sí. Porque para mí el problema es llegar a un máximo de sencillez. Quisiera que todo fuera elemental, imprescindible, esencial. Y que todo, incluso el más pequeño elemento, estuviera justificado.

 

 
   

¿Para ti es importante que
una pintura se justifique intelectualmente?

 

 

Mientras tengamos ojos, un juicio nunca será únicamente intelectual.

 
   

En una obra tan “justificada”, depurada, esencial y austera de color como es la tuya, ¿no puede faltarle aquel punto de locura del que hablaba Stendhal?

 

 

Hay varias clases de locura. Empezando por la expresionista y terminando por la del divisionismo reiterativo. Yo me identifico más con ésta.

 
   

¿La del caleidoscopio?

 

A la hora de pintar, jamás pensé en el caleidoscopio.

 

 
   

¿Y en las cristalizaciones?

 

Tampoco.

 

 
   

Entonces, en concreto, ¿tú no pretendes representar nada del mundo exterior?

 

 

Sólo formas geométricas.

 
   

Pero en los últimos lienzos buscabas además la luz, la atmósfera…

 

En un principio hacía formas estrictamente planas. Después quise dotarlas de profundidad, recurrí a los volúmenes geométricos según las leyes de la geometría clásica. Hoy, sin renunciar plenamente, ya empiezo a prescindir de ellos. En la composición, pienso más en los espacios abiertos y en lo que decías: luz, atmósfera…

 

 
   

¿Cuántas horas trabajas todos los días?

 

 

Ocho, diez...
 

Son las dos y media.
¿Y si fuéramos a acostarnos?